miércoles, 31 de octubre de 2012

Aquel viaje por las fronteras del Imperio romano

Hace 5 años por estas fechas estaba en mitad de una de las mayores y mejores locuras que se me han ocurrido. 5 países en 11 días, cortesía de una carambola de vuelos con Ryanair, a 9,99 € cada uno, que nos permitía conocer las fronteras occidentales del Imperio romano. Era un viaje muy, muy especial que me hizo una ilusión tremenda, especialmente por compartirlo con una amiga, igual o incluso más friki que yo, lo que lo convirtió en una experiencia memorable.
Colgué entonces aquí un post anunciándolo y prometiendo contarlo a la vuelta, pero al final, la promesa se quedó en otro escueto post con dos fotos del Danubio y el Rin y una vaga reiteración de contarlo en otro momento.

Las etapas del viaje fueron una locura, propia de la inconsciencia. Parecía el chiste aquel de Gila de.. si hoy es martes estamos en Bélgica, pero además con la mochila a cuestas. Tremendo.

Primera etapa:  Santander - Roma.
Reencuentro con la ciudad. Qué mejor sitio para empezar que el Caput Mundi?
La visita a Villa Adriana fue especialmente memorable.



Roma - Bérgamo
La cittá alta y su museo. Primera parada en uno de los más antiguos Limes, en los inicios de la expansión.



Bérgamo - Bratislava.
A una hora de bus de Viena, fue el primer destino desde allí. Una delicia de ciudad a la que espero volver y una gran recuerdo de la jornada intensiva en el Kunsthistorisches Museum.



De regreso a la capital eslovena, la intención era visitar Carnuntum, que se encuentra a las afueras y es un campamento romano que está ligado a la historia de la Legio VII. Pero no fue posible, así que nos conformamos con una visita por la ciudad, muchas risas y una puesta de sol sobre el Danubio espectacular.



Bratislava - Frankfurt Hahn
La intención era coger un coche alquilado e ir primero a Tréveris, que está a tiro de piedra y remontar luego el Rin, pasando por Teotoburgo, hasta Colonia.
Desastre de mi, olvidé en casa el carnet de conducir, así que hubo que cambiar el plan y coger un bus directo a Colonia.
Fué un buen cambio. El margen de tiempo permitió incluir una visita desde allí a Aquisgrán. Una de las grandes ilusiones de mi vida. Y, sobre todo, de disfrutar de Colonia mucho más a fondo, patearla y ver muchas cosas con más calma.





Düsseldorf - Londres
Como se suponía que íbamos en coche, el aeropuerto de salida de Alemania escogido fue Weeze porque nos permitía acercarnos a Xanten y Nijmegen. Al no ser así, el traslado fue directo desde Colonia para coger el avión con dirección Londres.
Al llegar allí el agotamiento era total, así que no nos planteamos movernos a ningún sitio y sí aprovechar para conocer los fondos del British al detalle. Después de todo, los objetos más relevantes encontrados en las excavaciones estaban allí.



Londres - Valladolid
Para volver a casa.

Necesitar cinco años para poder resumirlo, lo dice todo. A algunos sitios he vuelto y otros aún figuran en "pendientes", pero os aseguro que fue un viaje fascinante que me dejó la impresión de haber comprendido de un golpe muchas cosas. Cinco países en los que buscábamos el denominador común, la impronta del imperio romano y la incidencia de los localismos en cada sitio. La mayoría de los planes originales tuvieron que ser cambiados sobre la marcha e improvisar pero si eso no supone un problema especial, se convierte en una gran aventura.
Una frikada? Depende de la intensidad con la que cada uno viva sus pasiones.

Saludos a todos. Nos vemos por León.

3 comentarios:

  1. Realmente impresionante: el viaje ... y el atrevimiento.
    Saludos

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    Respuestas
    1. Inconsciencia, pura inconsciencia, pero viajar me fascina, es una gran pasión.
      Un saludo y gracias

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