sábado, 20 de abril de 2013

Adiós a los restos de Ad Legionem

Tras casi 3 años, la solución para los restos romanos de Ad Legionem en Puente Castro es que serán enterrados en breve y sobre ellos se construirá el nuevo vial.

En la captura realizada sobre el SIGPAC, se puede ver la excavación arqueológica realizada, limitada exactamente al trazado que ha de llevar el vial (como suele ser usual en estos casos, la partida arqueológica se ciñe exclusivamente al terreno afectado) y la densidad de los restos encontrados, que  corresponden al asentamiento civil ligado al campamento de la Legio VII.


Como todo el mundo sabe, lo que necesita León son carreteras y trenes que nos permitan salir más rápido y más lejos, para volver en vacaciones (de Semana Santa, no me seais desleales que tenemos que promocionarla) y cuando estemos jubilados y lo que queramos sea paz, tranquilidad y parques o jardines en los que sentarnos al sol (siempre que no sea en los bancos de Zuloaga), que esa es la población requerida para esta insigne ciudad: tiene su pensión y no da guerra.

Saludos a todos. Nos vemos por León (o no).

6 comentarios:

  1. No parece que sea una buena noticia :(

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  2. Desde luego que los restos son impresionantes. Tengo sentimientos encontrados sobre este tema: por un lado creo que podrían recuperarse; por otro lado creo que ni hay dinero ni hay criterio para hacer algo decente con ellos, y para gastar un pastal en un museo o centro que luego sea insostenible mejor no hacer nada. También es cierto que aquello que tape el hombre no lo destapen nuestros descendientes, con lo que estamos perdiendo una gran oportunidad. La primera pregunta sería ¿es indispensable el vial?

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    1. El vial es necesario para dar alternativa al cuello de botella que supone el único puente existente actualmente de acceso al pueblo de Puente Castro y por eso sus vecinos lo reclaman con urgencia (con todo el derecho). Lo que sucede es que no estaba planteado exclusivamente con esa intención. Ya que estaban, el vial daba acceso al último polígono surgido del pelotazo en León, que se estaba urbanizando cuando la construcción se vino abajo. Del mismo tiro, mataban otro pájaro, y desviaban la circulación por esta nueva "vía rápida" para que Fernández Ladreda dejara de serlo (otra demanda largamente solicitada por sus vecinos).

      El problema no deriva de la necesidad urbanística, sino de que la solución se planteó sin tener en cuenta a nada ni nadie más.

      Cuando se realizaron las obras de la Ronda Sur y aparecieron los primeros restos de este poblamiento romano, tan al Sur, se decidió recoger toda el área como zona protegida, en previsión. Durante todos estos años, ha existido la posibilidad de hacer una prospección geofísica que hubiera costado, para todo el perímetro, un 5% de lo que costó sólo la excavación de esa pequeña parcela sobre la que va el vial. Con sus resultados, hubiera sido más fácil plantear posteriormente el vial y justificar su trazado.

      Pero en este país no estamos acostumbrados a las decisiones sensatas. Más bien al "que sea lo que Dios quiera", "cuando llegue el problema ya veremos cómo lo solucionamos" y "el que venga detrás que arree".

      Y con esas tres frases, se resume la forma de actuar de nuestros gobernantes, cuyos despropósitos, y afán por el sillón y las portadas de los periódicos, no dan más que problemas y gastos inacabables a los ciudadanos.

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    2. Queda por tanto explicado también, que si se hubiese hecho bien, ya que no hay dinero ni plan estratégico para poner en valor esos restos, no hubiera hecho falta excavar. Quedarían preservados para cuando hubiera posibilidades de planteárselo, con un proyecto a largo plazo y de futuro que englobase otros restos de la ciudad y de asentamientos romanos cercanos. Vamos, eso que se haría en cualquier país civilizado de verdad.

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